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De esta y otras madres…

Antes de dar inicio a este breviario cultural, quiero aclarar y afirmar solemnemente que lo que a continuación escribo no es, en mayor ni menor parte, invención mía y que lo hago con todo el respeto que las madres me merecen. Como ya mencioné, es un breviario de la cultura latina, al menos mexicana, y que me ha parecido interesante documentar dadas las contradicciones que pueden encontrarse al respecto de tan singular palabra: madre.

Empezando con la palabra en sí, madre es aquella mujer (o hembra en caso de los animales sin habla) que ha concebido al menos un hijo o hija. Madre también es utilizado en mujeres religiosas, también conocidas como monjas, hayan o no concebido hijos.

Sin embargo, madre también puede hacer referencia a cosas. Decir “esa madre” es equivalente a decir “esa cosa” o en tono un poco más despectivo “esa porquería”. Una “madrecita” es referida a algo de tamaño minúsculo, insignificante, y generalmente se acompaña de un ademán que consiste en mostrar el pulgar y el índice muy pegados el uno al otro mientras los demás dedos permanecen encogidos. No es importante, es cualquier “madre”. Una “madresota”, no obstante, es todo lo contrario. Y cuando se quiere hacer referencia a una cantidad abundante, tal vez excesiva, se dice que es un “madral”.

Estar “hasta la madre” tiene varias concepciones (usos, digamos). La más común se refiere a un sentimiento de hartazgo, de frustración, pero también denota saturación de trabajo, de actividades. En un sentido similar, un lugar o un camino están “hasta la madre” cuando se encuentran repletos de personas, que normalmente están “hasta la madre”, por frustración quizás. Pero también, si una persona ha bebido demasiado alcohol, en cualquiera de sus graduaciones etílicas, y se ha emborrachado, también se dice que se puso “hasta la madre” o “hasta su madre”, dependiendo de la cantina. En ocasiones, cuando el borracho tiene que manejar hasta su casa y ésta se encuentra muy lejos se dice también que vive “hasta su madre”, o “hasta su puta madre” si es mucho muy lejos.

“No tener madre” significa varias cosas también. Cuando una persona “no tiene madre” es porque se le considera un desgraciado, un patán y desvergonzado. Pero decir que una película, un videojuego, un libro, un auto o cualquier otra cosa “no tiene madre” indica que es muy buena, muy interesante, o es considerada la mejor quizás. De aquí se deriva que, en caso de que la madre no esté del todo ausente, se use la expresión “de poca madre”. Se aplica en el mismo sentido que la anterior, para expresar admiración y aprobación por las cosas. “La plática estuvo de poca madre”, significa que fue interesante, divertida, amena. A diferencia de “no tener madre”, una persona “de poca madre” es una persona agradable, simpática, alegre, interesante (ese amigo es “de poca madre”). Cosa que indica que vale más tener poca que no tener en absoluto. Sin embargo, la expresión “¡qué poca madre!” indica desprecio, resentimiento, rencor, haciendo notar que la persona o personas a las que está dirigida la expresión, en realidad, “no tienen madre”. Pero cuando la ausencia está ausente, es decir, cuando sí hay madre, no solo mucha sino toda, surge la expresión “a toda madre”. Una persona que es “a toda madre” es aquella que nos ayuda, que nos brinda su apoyo y es agradable, aparte de todo. Pasársela “a toda madre” quiere decir que nos la estamos pasando increíblemente bien, “con madre” dirían en el norte.

Si, por ejemplo, uno revisa el trabajo que hizo un compañero de trabajo y encuentra que todo está mal, que nada checa, que el trabajo es muy malo, se dice que el trabajo está “de la madre”. Si un compañero revisa un trabajo nuestro también puede decir lo mismo, así que cuidado. Por cierto, “hijo de su madre” no necesariamente es redundante y tierno, sino, por el contrario, puede corresponder a un insulto que muchas veces va adornado con otras palabras más floridas para aumentar el entusiasmo de la relación.

Los olores y sabores tienen su parte maternal también. Cuando algo huele (o sabe) mal, se dice que huele (o sabe) a “madres”. Si un lugar está “hasta la madre” de gente, por ejemplo, seguramente también huele a “madres” después de un rato. Siguiendo con el plural de la palabra, “ni madres” significa que no, una negativa rotunda y firme, que no acepta objeciones. Aunque también es posible escuchar “ni madres” como sinónimo de “nada”: No se ve “ni madres”, no tiene “ni madres”, no sabe “ni madres”. Nada. Así que si algo sabe a “madres” puede ser porque quien cocinó no sabía “ni madres” de comida y el comensal puede decir que, definitivamente, no lo comerá. No, “ni madres”. “¡Madres!”, sin embargo, indica sorpresa generalmente producida por algún golpe, por un accidente, o por alguna situación con estrépito.

Cuando uno se encuentra ante una situación perdida, en que ya no hay mucho o nada qué hacer para hacerla positiva, se dice que es una situación que ya “valió madre”, o “valió madres”. Al referirse con la misma expresión a una persona, “Juan ya valió madres”, se indica que esa persona está jodida, condenada, fregada, casi desahuciada, muerta tal vez. Por otro lado, cuando a alguien no le importa una situación o le importa muy poco, se dice que “le vale madres”. Puede ocurrir también, que una persona repentinamente recuerde que debía entregar algún pendiente o hacer algo urgente, al momento de recordarlo es común que su expresión sea “¡en la madre!”, lo cual denota desesperación.

“Darle en su madre” a algo significa descomponerlo, romperlo, destruirlo. “Darle en su madre” a alguien quiere decir golpearlo, atacarlo, agredirlo. “Romperle la madre” a algo o a alguien es un equivalente a “darle en su madre”. En ocasiones, cuando alguien se entera de que le quieren “romper su madre”, consideran conveniente salir corriendo lo más rápido posible, a toda prisa, “hechos la madre”. “Madriza” es la golpiza que les dan si no corren tan rápido. Pero “madriza” también se aplica a alguna humillación recibida.

“Madrear” a alguien significa golpearlo o agredirlo. Estar “madreado” se refiere a sentir algún tipo de dolor o inconveniencia física, en caso de las personas. Cuando una cosa está “madreada” significa que está descompuesta o que alguien la descompuso por la mala, a “madrazos”, es decir, a golpes. Aunque un “madrazo” también puede referirse a una cantidad importante de dinero que se pagó (le deposité un “madrazo”). Hacer algo rápidamente, como reacción inmediata, quiere decir que se hizo “de madrazo”, no necesariamente bien hecho.

“Echar desmadre” equivale a divertirse, a convivir relajadamente, sin muchos límites. “Tener un desmadre” indica tener desorden, poco cuidado, un caos. “Desmadrar” algo significa descomponerlo, “darle en su madre”, desarmarlo sin orden.

Y así como éstas, pueden encontrarse muchas más expresiones referidas a la madre, pero el tiempo y mi poca memoria me impiden escribirlas en estos momentos. Así que cuando escuchen aquella famosa frase de que “madre sólo hay una”, no le crean ni madres. Si alguien recuerda otras dignas de mencionar por favor anéxenlas en los comentarios.

¡Feliz día a todas las… mamás!

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